Circularidad en movimiento: la logística como sistema circulatorio de la simbiosis industrial

El 25 de febrero, el DFactory Barcelona acogió la jornada “Circularidad en movimiento. El papel de la logística en la simbiosis industrial”, organizada en el marco de la Plataforma de Simbiosis Industrial de Cataluña.

La jornada fue inaugurada por Pilar Chiva, Directora del Área de Economía Circular de la Agència de Residus de Catalunya (ARC), quien situó el debate en el contexto de las políticas públicas y en la necesidad de avanzar hacia modelos productivos más eficientes, resilientes y alineados con la jerarquía de residuos.

La sesión partió de una idea clara: si queremos avanzar hacia una economía circular real, es necesario intervenir en el sistema que hace posibles los flujos de materiales. Y ese sistema es la logística. El modelo lineal —extraer, producir, transportar, consumir y desechar— sigue generando ineficiencias estructurales. Un dato lo ilustra bien: entre un 15% y un 30% de los vehículos de transporte por carretera circulan en vacío. No es un detalle menor, sino el reflejo de un sistema que todavía no está optimizado.

La circularidad no puede construirse sobre camiones medio vacíos, rutas duplicadas e infraestructuras infrautilizadas. Antes de crear nuevos sistemas, es necesario mejorar los existentes. En este contexto, la logística deja de ser únicamente transporte para convertirse en una herramienta de coordinación, consolidación y cooperación. La colaboración emerge como palabra clave: compartir datos, coordinar rutas, optimizar capacidades y generar confianza entre actores.

Durante la jornada también se puso el foco en el marco normativo y en la necesidad de clarificar responsabilidades en la recuperación de materiales. La regulación puede ser una barrera o una palanca, pero en cualquier caso es determinante para crear entornos que faciliten la cooperación empresarial.

La tecnología juega un papel clave. El caso de ECOTIC mostró cómo la trazabilidad digital en la gestión de RAEE permite integrar toda la cadena de valor y garantizar información compartida, interoperable y verificable.

Otro mensaje transversal fue la importancia de la proximidad. Circular no es solo hacer que los materiales regresen al sistema, sino decidir cómo y a qué escala territorial lo hacemos. La coordinación entre empresas de un mismo entorno permite reducir costes y emisiones, mejorar la transparencia y facilitar proyectos de simbiosis industrial.

En esta línea, también se presentaron iniciativas orientadas a optimizar infraestructuras existentes e impulsar la innovación logística. La circularidad pasa por maximizar la capacidad infrautilizada antes de crecer en volumen.

En paralelo, la Logistics 4.0 Incubator mostró cómo el ecosistema emprendedor y tecnológico puede actuar como acelerador de soluciones innovadoras en el sector.

La logística inversa y el diseño circular ocuparon un espacio central. El caso de TM2 demostró cómo el packaging retornable y los circuitos cerrados pueden reducir residuos, optimizar flujos y generar ahorro económico.

Por su parte, SEAT expuso ejemplos concretos de transformación interna: cables convertidos en cobre valorizado, cartón reutilizado como material de embalaje y sistemas de retorno de protecciones que reducen toneladas de plástico anualmente. La circularidad, en este caso, se traduce en competitividad, reducción de costes y mejora ambiental.

La dimensión social también estuvo presente con el proyecto Foodback de Mercabarna, que en 2025 recuperó 869 toneladas de alimentos y benefició a cerca de 100.000 personas. La logística, en este caso, es también una herramienta de cohesión social y de gobernanza público-privada-social.

La jornada se cerró con las conclusiones de Maria Vidal, Jefa del Departamento de Fomento de la Valorización de la ARC, quien remarcó la necesidad de avanzar hacia políticas públicas que faciliten la colaboración empresarial, el intercambio de datos y la generación de ecosistemas territoriales orientados a la simbiosis industrial.

El mensaje final fue claro: la colaboración no es opcional. Si una parte significativa de los trayectos circula en vacío, la solución no puede ser individual. Es necesario optimizar lo que ya existe, compartir recursos, repensar el diseño de los flujos y avanzar hacia modelos logísticos que integren proximidad, trazabilidad y cooperación.

La logística es el sistema circulatorio de la economía circular. Y solo funciona bien cuando todas las partes están conectadas.

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