En su número de julio-agosto de 2026, la revista RETEMA dedica un amplio reportaje a la simbiosis industrial y a su potencial para convertir residuos en recursos a escala. Desde la Plataforma de Simbiosis Industrial de Cataluña (PSIC) queremos destacar esta publicación porque pone el foco en algunos de los retos centrales que abordamos desde la plataforma: la conexión entre empresas, el aprovechamiento de los recursos disponibles y la creación de nuevas cadenas de valor circulares.
En el marco de este reportaje, Verónica Kuchinow, CEO de Símbiosy, firma el artículo Simbiosis industrial y materias primas secundarias, en el que analiza el papel de la colaboración empresarial para activar la demanda y consolidar un mercado de materias primas secundarias.
La simbiosis industrial puede desempeñar un papel clave en la consolidación de un mercado capaz de competir con el de las materias primas convencionales. Sin embargo, para conseguirlo no basta con recuperar más materiales: es necesario conectar la oferta con la demanda, agregar volúmenes, garantizar su calidad y continuidad, e impulsar las infraestructuras y colaboraciones necesarias.
La demanda como motor de la recuperación
Durante los últimos años, buena parte de los esfuerzos se han concentrado en incrementar la oferta de materiales recuperados: mejorar su recogida y separación, optimizar los tratamientos y desarrollar nuevas tecnologías de valorización. Todo ello sigue siendo imprescindible, pero disponer de un material técnicamente recuperable no garantiza que exista un mercado capaz de absorberlo.
Para consolidar el mercado de las materias primas secundarias también es necesario actuar sobre la demanda. Cuando una empresa está dispuesta a incorporar un material recuperado a sus procesos, se genera un incentivo para recuperarlo, acondicionarlo y gestionarlo adecuadamente. Una demanda estable puede favorecer nuevas inversiones, facilitar la adaptación de los procesos productivos y contribuir a crear cadenas de suministro más sólidas.
Esta perspectiva implica dejar de considerar por separado los residuos generados por unas empresas y las necesidades de materiales de otras. Es necesario observar el conjunto del sistema e identificar las conexiones que pueden convertir estos flujos en nuevas oportunidades de negocio y colaboración.
La simbiosis industrial permite conectar las piezas
El artículo destaca que la simbiosis industrial puede actuar sobre diversos elementos necesarios para activar estos mercados: identificar y mapear recursos y necesidades, agregar la oferta y la demanda, detectar las infraestructuras necesarias, diseñar soluciones compartidas y facilitar las relaciones entre los diferentes agentes.
La escala territorial es especialmente relevante. Una sola empresa puede no generar una cantidad suficiente de un material para que su recuperación sea viable, mientras que varias empresas próximas pueden producir conjuntamente un volumen suficiente. Del mismo modo, una demanda que no puede ser cubierta por un único generador puede satisfacerse mediante la agregación de diferentes flujos.
Los mapas y las herramientas digitales ayudan a obtener esta visión de conjunto y a detectar posibles conexiones. Sin embargo, los datos son solo el punto de partida. Para convertir una oportunidad identificada en un proyecto real es necesario analizar su viabilidad, generar confianza, superar barreras técnicas y normativas y acompañar a las empresas durante el proceso.
De la reflexión a la acción: la jornada sobre el mercado de MPS
Este debate será precisamente el eje de la jornada sobre el mercado de materias primas secundarias que la Plataforma de Simbiosis Industrial de Cataluña (PSIC) está organizando para el mes de noviembre.
El encuentro reunirá a empresas generadoras y consumidoras de materiales, gestores de residuos, proveedores de tecnología, entidades y administraciones para analizar qué necesita este mercado para avanzar. Entre otras cuestiones, se abordará cómo activar la demanda, qué requisitos deben cumplir los materiales recuperados, qué barreras dificultan su incorporación a los procesos productivos y qué papel pueden desempeñar la colaboración y la simbiosis industrial.
Para la PSIC, avanzar hacia una economía más circular significa facilitar que las empresas encuentren los recursos que necesitan, pero también crear las condiciones para que las oportunidades detectadas se conviertan en intercambios y proyectos viables. La plataforma ofrece un espacio de conexión entre empresas y entidades, da visibilidad a la oferta y la demanda de recursos y acompaña el desarrollo de nuevas colaboraciones.
La jornada de noviembre será una oportunidad para seguir construyendo esta visión compartida y poner en contacto las piezas que deben hacer posible el siguiente salto: pasar de recuperar materiales a consolidar mercados.
Próximamente, la PSIC publicará el programa y abrirá las inscripciones a la jornada.
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